9/11 O COMO LA MODA HA APRENDIDO A CALLAR
POR ANA VASSALLO
A 10 años de la tragedia que azotara al que fuera el centro económico más importante del mundo, el panorama sigue siendo confuso. Después del furor, las mil y una vistas de los ataques y los cientos de reportajes realizados, pareciera que la sociedad y su vocero más inmediato, la moda, hubieran olvidado ya esa mañana de Septiembre.
Culpa de los medios, de la publicidad o resultado de un síndrome de estrés post-traumático, los ciudadanos del 2011 hemos decidido reprimir y dejar atrás los recuerdos del fatídico 11 de Septiembre que pasaría a la historia hace tan sólo 10 años. Para muestra sólo hace falta ver los pocos, quizás escasos esfuerzos que la industria de la moda ha hecho para honrar la memoria de las víctimas, sus familiares y de todos aquellos que observamos a través de transmisiones en las distintas cadenas televisivas como “La Meca” del capitalismo fuera destruida con tan sólo 2 aviones comerciales de la línea aérea American Airlines.
Si la moda en las últimas décadas nos ha enseñado algo es a aprender a mirar al pasado. Reinterpretando, adaptando y trayendo de vuelta la historia es como la moda adquiere su muy necesaria dosis de inspiración; de tal forma en los pasados treinta años hemos visto como éste sistema ha permitido y contribuido a revivir el espíritu de los revolucionarios años sesentas, los locos veintes o los poco glamorosos ochentas; y a pesar de que esta industria sea fanática de estos denominados “come backs” y sea capaz de convertir casi cualquier evento en un tema de tendencia, del 11 de Septiembre del 2001 no quiere saber nada.
Sea que estén guardando un celoso luto, o bien que sea demasiado temprano para hablar al respecto, la realidad es que compradores, críticos, cazadores de tendencias y fashionistas parecen padecer un ataque de Alzheimer; nadie quiere recordar, nadie quiere reflexionar.
¿Es que la moda ha llegado a un declive en sus postulados? Al parecer se han agotado la creatividad, la revolución y el espíritu de protesta que lograron convertir a este sistema en la industria que es hoy en día.
Lejos quedaron los días en que un joven Yves Saint Laurent rompiera estereotipos al crear el primer traje sastre diseñado para la mujer, los días en que una atrevida Mary Quant apoyara la liberación sexual al crear la primera minifalda; hoy se vive un espíritu del consumo por mero consumo.
La moda se cansó de dirigir cuestionamientos sociales, de incitar a la reflexión; en pleno 2011 los diseñadores presentan colecciones que tienen más que ver con índices de ventas que con una introspección hacia el sentido humano.
Hablamos de una democratización de la moda, hablamos de un mundo global, hablamos de la moda en términos socioculturales y sin embargo, por vez primera, ésta industria poco tiene que decirnos sobre nuestra sociedad y sus convulsiones.
Sobre los ataque sucedidos hace una década, los mejores comentarios que la moda pudo emitir fueron en boca de la top model Naomi Campbell, quien al ser arrestada por perder los estribos en un aeropuerto en 2008 declaró a la prensa: “ Después de los acontecimientos del 11 de Septiembre nadie puede decir nada en un avión”.
Mal gusto o falta de respeto, lo cierto es que precisamente esta mujer fue la responsable de crear la beneficencia “Fashion for Relief” orientada a apoyar a las víctimas de esta desgracia
A diez años de esa mañana de Septiembre, los culpables del homicidio más publicitado por los medios siguen sin tener un rostro claro, los nombres de los héroes de ese día se han perdido en el olvido y la moda sigue guardando silencio en el Lincoln Center.







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